Hechos 12:1-4
Introducción:
Simón Pedro; de Común a Comisionado
Mateo 4:21 “Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó”.
Mateo 27:56 “entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo”.
Marcos 15:40 “También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,”
Lucas 5:10 “y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres”.
Marcos 1:19 “Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes”.
Mateo 4:21-22 “...Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron”.
Marcos 10:35-40
1. Su petición fue una petición comprensible. (v.35)
A. La petición surgió de una promesa.
Mateo 19:27-28 “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? 28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”.
Filipenses 4:6 “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.
B. Las promesas de Dios son puras.
Salmos 12:6 “Las palabras de Jehová son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces”.
Proverbios 30:5 “Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan”.
2. Su petición se centraba en sí mismo. (v.37)
A. Una promesa corrompida.
Hechos 1:6 “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”
Hechos 1:7 “Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;”
Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.
B. Las peticiones egoístas son deseos carnales.
Santiago 4:1-3 “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”.
Gálatas 5:16 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”.
Efesios 5:1 “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”.
Santiago 4:7-10 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros...10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará”.
3. Su petición no fue concedida.
A. La petición con la voluntad Dios. (v.38)
Santiago 4:13-15 “¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año...15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello”.
Salmos 37:5 “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”.
B. En la voluntad de Dios, siempre tenemos la victoria. (v.39)
Mateo 6:10 “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.
Conclusión: